
Cuando un desastre de gran magnitud golpea a un país, los primeros en llegar no siempre son los más importantes; lo son quienes llegan preparados. En una misión internacional de búsqueda y rescate no hay espacio para la improvisación. Cada integrante del contingente ha sido seleccionado por sus conocimientos, experiencia y capacidad para operar en algunos de los escenarios más complejos que puede enfrentar un rescatista.

Eso es precisamente lo que representa el contingente mexicano que partió hacia Venezuela tras los sismos registrados el 24 de junio. Más allá del número de elementos desplegados, esta misión demuestra el nivel de preparación que México ha desarrollado en materia de respuesta a desastres. El grupo está conformado por 261 especialistas, de los cuales 240 pertenecen al Ejército Mexicano, 11 a la Fuerza Aérea y 10 a la Guardia Nacional, incluyendo médicos, enfermeros, camilleros y personal especializado en búsqueda y rescate urbano.

Pero ¿qué perfil debe tener una persona para integrar un equipo de esta naturaleza?
Mucho más que fuerza física
La imagen del rescatista retirando escombros representa apenas una parte del trabajo. Antes de llegar a una misión internacional, cada elemento ha pasado por años de capacitación en rescate en estructuras colapsadas, evaluación de riesgos, apuntalamiento, manejo de herramientas especializadas, logística, comunicaciones y atención a víctimas.

También debe contar con una excelente condición física. Durante una operación puede trabajar jornadas prolongadas cargando equipo, desplazándose entre edificios colapsados y soportando altas temperaturas, polvo, lluvia y constantes réplicas sísmicas.
Sin embargo, la fortaleza física nunca supera a la fortaleza mental.
Quien integra un contingente internacional debe mantener la calma cuando el tiempo juega en contra, tomar decisiones bajo presión y trabajar con disciplina aun después de muchas horas sin descanso. Debe entender que un error puede poner en riesgo a toda la operación.

La importancia del trabajo en equipo
En el rescate internacional no existen héroes individuales.
Cada integrante cumple una función específica dentro del Sistema de Comando de Incidentes. Mientras unos realizan la evaluación estructural, otros operan herramientas de corte y expansión, algunos establecen comunicaciones, otros atienden a las víctimas y el personal médico permanece listo para estabilizar pacientes incluso antes de que sean completamente liberados.
La coordinación es la diferencia entre una operación segura y una tragedia para los propios rescatistas.
Los binomios caninos: especialistas de élite

Uno de los componentes más valiosos del contingente mexicano son los 18 binomios caninos especializados en localización de personas atrapadas en estructuras colapsadas. Cada perro trabaja junto a un manejador con quien ha entrenado durante cientos de horas para desarrollar una confianza absoluta.
Mientras la tecnología puede ayudar a identificar zonas de búsqueda, el olfato de estos perros continúa siendo una de las herramientas más eficaces para localizar personas con vida bajo los escombros.
La medicina también rescata

En este tipo de misiones, el trabajo del personal prehospitalario comienza mucho antes de que una ambulancia entre en escena.
El contingente mexicano incluye médicos, enfermeros y camilleros preparados para intervenir en condiciones extremas. Su función consiste en estabilizar a las víctimas en el sitio del colapso, controlar hemorragias, proteger la vía aérea y coordinar la evacuación médica una vez que los equipos de rescate logran la extracción.
Una misión respaldada por logística

Detrás de cada rescatista existe una compleja operación logística.
El despliegue hacia Venezuela salió desde la Base Aérea Militar No. 1 de Santa Lucía a bordo de dos aeronaves de transporte estratégico de la Fuerza Aérea Mexicana. Además del personal, se trasladaron 4.4 toneladas de herramientas y equipo de rescate, 2.7 toneladas de insumos médicos, y las autoridades anunciaron el envío posterior de un avión C-130 Hércules con 8 toneladas adicionales de medicamentos y 4 toneladas de equipo para rescate y salvamento, en caso de que la evaluación en el terreno requiera reforzar la misión.
El verdadero perfil del rescatista

Los conocimientos técnicos pueden enseñarse.
La condición física puede desarrollarse.
La experiencia se adquiere con entrenamiento y operaciones reales.
Pero existe una cualidad que no aparece en ningún diploma: la vocación de servicio.
Quien acepta formar parte de un contingente internacional sabe que pasará días lejos de su familia, dormirá poco, trabajará bajo presión y enfrentará escenarios emocionalmente devastadores. Aun así, responde al llamado porque entiende que una vida vale lo mismo en cualquier parte del mundo.
La misión que hoy representa México en Venezuela no sólo lleva herramientas, perros de búsqueda, médicos y rescatistas. Lleva décadas de preparación, una cultura de respuesta ante desastres y un mensaje que todos los bomberos, paramédicos y rescatistas comprenden desde el primer día de servicio:
La solidaridad también es una herramienta de rescate.

Gracias !
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