
El incendio de Tai Po, con su elevado número de víctimas y la movilización de más de mil elementos de emergencia, es un caso que toca fibras profundas dentro del servicio. Más allá de las cifras, deja reflexiones operativas indispensables para quienes trabajamos en primera línea.

1. Coordinación multiagencia: cuando la operación crece más rápido que el fuego
Eventos de esta magnitud requieren sincronización quirúrgica entre bomberos, policía, paramédicos y autoridades locales.
La pregunta clave es: ¿cómo organizo, comunico y distribuyo recursos cuando llegan 100 unidades al mismo punto?
La falta de un mando unificado claro puede convertir una emergencia en un caos.

2. Ventilación táctica y control de humo
La mayoría de las muertes en incendios estructurales proviene del humo.
En edificios de varios niveles se vuelve crítico:
Identificar el flujo de humo. Tomar decisiones rápidas sobre ventilación vertical u horizontal. Controlar el ingreso de aire que pueda avivar el incendio.
Una mala decisión de ventilación puede significar más víctimas, o incluso poner en riesgo equipos de ataque y búsqueda.

3. Rescate en espacios confinados verticales
Los complejos residenciales altos exigen:
Equipos de búsqueda entrenados para avanzar a ciegas. Técnicas de arrastre y evacuación vertical. Comunicación clara entre niveles, algo que puede fallar con facilidad por interferencias o distance.
Es un recordatorio para perfeccionar los entrenamientos en búsqueda sistemática en edificios saturados de humo.

4. Carga emocional y desgaste del personal
Incidentes con múltiples víctimas dejan cicatrices invisibles.
Es importante:
Facilitar debriefings honestos. Ofrecer apoyo psicológico inmediato. Evitar la cultura del “aquí no pasa nada”.
Cuidar al bombero también es una medida operativa.

5. El entrenamiento como escudo
Este tipo de incidentes demuestra que:
El entrenamiento constante salva vidas. Los simulacros en edificios reales (no solo torres de práctica) deben ser una prioridad. La familiarización con estructuras verticales debe ser parte del currículo operativo de toda estación.

En otras palabras: cuando ocurre un incendio como este, nadie improvisa; lo que haces es aplicar lo que ya repetiste 100 veces.

