¿Cuántos sindicatos se necesitan para cambiar un foco en bomberos?

Durante años, los bomberos hemos contado con sindicatos que supuestamente fueron creados para representar nuestras causas, alzar la voz por nuestras necesidades y construir condiciones más justas para todos. Hoy, tenemos dos sindicatos.

Porque tener dos sindicatos no ha significado más representación. Ha significado más conflicto, más protagonismo, y más simulación.

Cuando el sindicato se vuelve una oficina sin retorno

Muchos de los actuales miembros de los comités sindicales tienen años sin hacer guardias, sin portar un ERA, sin sentir el peso del traje estructural bajo el sol de una emergencia real. Con el tiempo, dejaron de ser bomberos y se convirtieron en políticos.

Y eso se nota.

Se nota en su lenguaje, en su distancia, en su falta de empatía.

Se nota en su desconexión con lo que se vive cada día en una estación.

Ya no hablan de mejorar el desempeño ni de dignificar la vocación.

Hablan de trámites, de oficios, de reuniones y de grillas.

En lugar de motivar a los nuevos a profesionalizarse y madurar en su carrera bomberil, fingen que todo está bien, mientras se acomodan para su futuro personal. Y mientras ellos piensan en su jubilación, el resto del gremio sobrevive turnos pesados.

Las demandas como fachada

Otro ejemplo claro: las demandas por horas extras.

Sí, son necesarias. Sí, hay derechos que deben exigirse.

Pero si el proceso legal es tan largo, tan rígido, tan automático, y el sindicato solo sirve para entregar papeles y “esperar el resultado”… entonces ¿realmente para qué los necesitamos?

No hay análisis, no hay estrategia, no hay presión colectiva. Solo hay seguimiento pasivo. El sindicato se ha vuelto una oficina de gestoría, no un motor de transformación.

Ceguera ante lo evidente

Las verdaderas necesidades del bombero —condiciones de seguridad, capacitación constante, transparencia en ingresos y promociones, salud mental, ergonomía, equipo digno— los sindicatos no lo analizan, no se visibilizan, ni se interesan en trabajar a fondo.

No hay diagnósticos serios, no hay propuestas sólidas.

No hay ideas.

Los comités sindicales ni siquiera están observando con atención lo que está pasando en las estaciones.

Y si lo ven, ya no les duele, porque su realidad ya no es la nuestra.

Dirigir un sindicato sin visión es como tener un auto deportivo y nunca pisar el acelerador

Quieren seguir siendo dirigentes, pero sin compromiso.

Es como tener un vehículo de alto rendimiento y no saber manejarlo.

Tienen la estructura sindical, el respaldo legal, la posibilidad de proponer, de cambiar, de influir.

Pero lo usan solo para posicionarse políticamente, no para transformar realmente al cuerpo de bomberos.

Porque dirigir un sindicato de bomberos no es solo representar… es liderar con ejemplo, con visión, con presencia, con valor.

Y eso, hoy, no está ocurriendo.

El foco sigue apagado

Un foco quemado en una estación puede parecer un detalle menor.

Pero es símbolo de algo más profundo: abandono, oscuridad, indiferencia por parte de nuestros sindicatos.

Ese foco representa la falta de atención a lo esencial.

Y si con dos sindicatos no hemos podido ni siquiera cambiar un foco, entonces es momento de decirlo claro: no están cumpliendo su propósito.

Necesitamos menos discursos, menos selfies sindicales, y más compromiso con lo que sí importa: la vida diaria del bombero operativo, su dignidad, su futuro.

Como sindicalistas, no han dado resultados. Y como bomberos, han dejado mucho que desear.

Porque quien olvida lo que es cargar una manguera, esperar el relevo, limpiar el equipo, entrenar con sudor real y sufrir las carencias día a día… no puede decir que representa a un bombero.

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