Fuego y Acero: El Auge de los Bomberos Voluntarios en México durante la Segunda Guerra Mundial


1. Bomberos británicos del Auxiliary Fire Service en plena acción durante el Blitz (Reino Unido, ca. 1940)


Captura dramática de brigadas en medio de escombros y humo, reflejando la dureza del trabajo bajo bombardeo 

Mientras el mundo ardía entre las batallas de la Segunda Guerra Mundial, otro fuego se encendía en el corazón de las ciudades: el fuego del compromiso civil, del servicio voluntario y de la organización comunitaria frente al riesgo. En México, este periodo trajo consigo un crecimiento notable de los cuerpos de bomberos voluntarios, muchos de los cuales se fundaron precisamente en esa década, marcando un antes y un después en la historia del servicio bomberil.

Bomberos durante el Blitz en Inglaterra (1940‑41)
Esta imagen muestra a los bomberos británicos combatiendo incendios en medio de los escombros causados por los bombardeos durante el Blitz. Se distinguen en acción, bajo condiciones extremas, arriesgando su vida para proteger vidas civiles .

🌍 Un mundo en guerra… y bomberos en alerta

Aunque México no participó directamente en los primeros años del conflicto mundial, la guerra tuvo efectos profundos en la vida nacional:

El país entró oficialmente en la Segunda Guerra Mundial en 1942, tras ataques a buques mexicanos por submarinos alemanes. Se implementaron medidas de Defensa Pasiva, un programa nacional orientado a preparar a la población civil para emergencias: apagones programados, simulacros, control de incendios, primeros auxilios, y protección de infraestructura estratégica.

En ese contexto, la necesidad de contar con cuerpos organizados para la atención de incendios y emergencias se volvió urgente. Pero no había suficientes bomberos profesionales… la respuesta vino del pueblo.


Estación Tacuba, Ciudad de México (ca. 1936)
Bomberos posan junto a un camión de la estación Tacuba, al poniente de la capital, alrededor de 1936. Una imagen que evoca el orgullo institucional y el equipamiento de la época.

🚒 El nacimiento del bombero voluntario moderno en México

Durante los años 40, numerosas ciudades mexicanas comenzaron a formar sus propios cuerpos de bomberos voluntarios, impulsados por:

la presión de la Defensa Civil nacional, la escasez de personal capacitado, y el espíritu patriótico de servicio comunitario que la guerra despertó.


Bomberos en acción, incendio ferretería CDMX (1948).
Publicado en El Universal, homenaje diciendo: “bomberos, héroes de carne y hueso”.

Ciudades como Mazatlán (1941), Aguascalientes (1944), Monterrey (1947) y muchas otras, fundaron sus cuerpos de bomberos con ciudadanos comunes: ferrocarrileros, comerciantes, estudiantes y obreros que se ofrecieron como voluntarios.

A menudo, estos primeros bomberos compraban su propio equipo, usaban cubetas, mangueras prestadas o carros adaptados, y entrenaban en patios o cuarteles improvisados. Pero lo que les faltaba en recursos lo suplían con valor, disciplina y entrega absoluta.

Cuerpo de Bomberos – Estación Tacuba, CDMX (ca. 1936)
Bomberos posan junto a su camión frente a la estación Tacuba. Esta imagen, cercana a los años 40, muestra su vestimenta y equipo en plena transición al servicio motor‑vehicular

🔧 El voluntariado como base del sistema de respuesta

En muchas regiones del país, los gobiernos locales no contaban con presupuesto para crear cuerpos profesionales, por lo que el modelo voluntario se volvió la solución más viable. Estos voluntarios no solo apagaban incendios; también atendían accidentes, inundaciones, fugas de gas y otras emergencias.

En algunos casos, la influencia de migrantes europeos o estadounidenses también trajo conocimientos técnicos, fomentando nuevas formas de organización y el uso de tecnología.

El edificio que hoy es el Museo de Arte Popular en el Centro Histórico fue una estación de bomberos desde 1928 hasta 1957. Puedes observar vehículos y la fachada diseñada en estilo Art Déco

🔥 ¿Por qué justo en los años 40?

Los factores que explican este auge son:

1. 🧨 Segunda Guerra Mundial (1939–1945):

Aunque México no entró a la guerra hasta 1942, el conflicto afectó globalmente la percepción del riesgo y la necesidad de protección civil.

Plantel de Bomberos – Veracruz (años 40)
Bomberos formados en fila frente a su cuartel, probablemente Veracruz –el primer cuerpo de bomberos organizado en México– mostrando la estructura corporativa y uniforme formal de mediados del siglo XX.

El temor a sabotajes, incendios, ataques o accidentes industriales activó protocolos de emergencia en todo el país. México implementó programas como la Defensa Pasiva, que requería brigadas voluntarias para apagar incendios, evacuar civiles y actuar en desastres.

🔎 Esto llevó a la formación espontánea o institucional de cuerpos de bomberos voluntarios en varias ciudades.

2. 🚧 Acelerada urbanización e industrialización en México

Durante los años 40, México empezó a experimentar un crecimiento urbano e industrial sin precedentes, en parte por la demanda de materiales y productos derivados de la guerra (minerales, alimentos, petróleo, etc.).

Más fábricas, más transporte, más viviendas = mayor riesgo de incendios. Gobiernos municipales no daban abasto para cubrir la protección contra incendios.

🧯 La solución inmediata fue recurrir a la ciudadanía: formar cuerpos voluntarios organizados.

Maniobra de rescate (ca. 1935)
Captura valiente de bomberos en plena acción durante una práctica de rescate en la CDMX, parte del Archivo Casasola en la Fototeca Nacional

3. 🇲🇽 Participación de México en la guerra y sentimiento patriótico

México declaró la guerra al Eje en 1942 y creó el Escuadrón 201 para enviar pilotos a Filipinas. Esta acción generó un ambiente de participación nacionalista y deber social.

Muchos jóvenes querían “servir” pero no podían ir al frente. Se volcaron a actividades de servicio civil, como los bomberos voluntarios, protección civil o Cruz Roja.

❤️ Fue una forma de aportar al país en un momento histórico sin portar un arma.

Desfile de escolta y carros (1950–1952)
La escolta oficial con carros de bomberos desfilando por la CDMX entre 1950-52, celebrando su presencia ciudadana y compromiso ante la población

4. 🪖 Escasez de personal profesional capacitado

La mayoría de las ciudades no tenía cuerpos de bomberos organizados y mucho menos presupuesto para ello. La infraestructura institucional era débil.

Los voluntarios eran la única opción realista y viable. A menudo, compraban su equipo con donaciones o lo adaptaban ellos mismos.

🔧 La autogestión y la comunidad fueron las claves del surgimiento de estos cuerpos.

Muestra a bomberos de Tijuana durante las décadas de 1930 o 1940, posiblemente posando junto a una de las primeras unidades motorizadas del cuerpo.

La imagen pertenece a una exposición fotográfica histórica montada por el CECUT, que ha documentado eventos clave de la ciudad, incluidos incendios, actos heroicos y evolución del equipo.

5. 🌎 Influencia de modelos extranjeros

Durante la guerra, técnicos, migrantes y diplomáticos de EE.UU., Canadá y Europa trajeron ideas y estructuras organizativas.

La figura del bombero como héroe civil ya estaba muy desarrollada en otros países. Eso inspiró a muchas ciudades mexicanas a replicar modelos de organización voluntaria, disciplina y uniformidad.

📚 Se empezaron a adoptar normas básicas, jerarquías, cascos, mangueras, y estaciones formales.

🎖️ Un legado de fuego, pero también de dignidad

Los cuerpos de bomberos voluntarios fundados en esa época formaron la columna vertebral de la atención a emergencias en muchas ciudades mexicanas durante décadas. Algunos se convirtieron más adelante en cuerpos profesionales; otros siguen siendo voluntarios hasta el día de hoy, operando con recursos limitados pero con una vocación intacta.

Sus historias, muchas veces olvidadas, nos recuerdan que la guerra no solo se combate con armas, sino también con valores: la solidaridad, el coraje y la voluntad de proteger a otros, incluso sin uniforme ni paga.

🔚 Conclusión: El héroe que no se fue al frente, pero nunca retrocedió

En la historia de México, los años 40 marcaron el despertar de una conciencia ciudadana organizada frente al riesgo. Los bomberos voluntarios de esa década no marcharon al frente de guerra, pero combatieron sus propias batallas: contra el fuego, el abandono, la indiferencia… y siempre salieron adelante.

Hoy, rendir homenaje a ese origen es también reconocer la raíz más pura del servicio bomberil: el amor por la comunidad.

Dignidad para Bomberos

Honrar el pasado. Servir el presente. Forjar el futuro.

Estas imágenes no solo son documentos fotográficos: son retratos de valentía. Mostramos a hombres y mujeres enfrentándose a llamas, escombros, bombas y humo en condiciones que desafiaban toda lógica. En momentos donde la tecnología aún no les brindaba protección adecuada, esto significaba exponerse a muerte segura, aún así continuaron al frente.

Cada imagen representa no solo un acto, sino una filosofía de servicio. Son testimonio de un compromiso que aún hoy inspira: sin máscaras ni protección moderna, solo su coraje, su entrenamiento y su humanidad.

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