
SI DE alguna manera descubrieras que tus padres morirían mañana, ¿qué sería lo que más quisieras decirles hoy?” Esta pregunta se hizo a cientos de adolescentes de Estados Unidos. Curiosamente, en lugar de centrarse en algún problema o algún desacuerdo que hubiera entre ellos, un 95% respondió que les dirían “lo siento” y “los amo muchísimo” (Solo para padres, de Shaunti Feldhahn y Lisa Rice).
Por lo general, los hijos quieren a sus padres y los padres quieren a sus hijos. No obstante, aunque a padres e hijos les encantaría disfrutar de una relación estrecha, no siempre les resulta fácil comunicarse. Incluso en los casos en que la comunicación es franca y abierta, hay ciertos temas que se evitan por completo. ¿Qué obstáculos suelen estorbar la buena comunicación? ¿Qué se puede hacer para superarlos?

“COMPREN TIEMPO” PARA CONVERSAR
A muchas familias les resulta difícil encontrar tiempo para tener comunicación de calidad. Ya no se dispone de mucho tiempo para estar juntos y conversar. Eso permitía a los padres conocer a fondo las necesidades, los deseos y la personalidad de sus hijos. Y estos, a su vez, podían conocer bien a sus padres.
¡Cómo han cambiado los tiempos! En algunos países, los niños comienzan su educación preescolar muy pronto, a veces cuando apenas tienen dos años. Muchos padres y madres trabajan fuera de casa, y en el poco tiempo que están con sus hijos, la comunicación compite —y a menudo sale perdiendo— con la computadora, la televisión y otros aparatos electrónicos. Con frecuencia, los padres y los hijos llevan vidas separadas; prácticamente son extraños. En hogares como esos, la comunicación es casi inexistente.
¿Puede usted “comprar” tiempo de otras actividades para dedicárselo a su familia? Algunas familias se han puesto de acuerdo para limitar el tiempo que pasan frente al televisor o la computadora. Otras se esfuerzan por juntarse a comer al menos una vez al día. Reservar todas las semanas una hora más o menos con ese propósito es un buen comienzo, pero hace falta algo más para abrir la puerta a la comunicación profunda: hay que hablar todos los días. Antes de que los niños salgan para la escuela, dígales algo animador. Eso puede hacer que tengan un día mucho mejor.
Después de entrevistar a muchos adolescentes, las autoras del libro Solo para padres destacaron otro obstáculo para la comunicación: “La queja más común entre los chicos acerca de sus padres fue: ‘No escuchan’”. Pero esa es solo una cara de la moneda. A menudo, los padres dicen lo mismo de sus hijos. Así que para mantener abiertas las líneas de comunicación, todos deben prestar atención —verdadera atención— cuando los demás hablan.
Padres, ¿escuchan de verdad a sus hijos? No es tan fácil cuando uno está cansado o cuando le parece que están hablando de algo de poca importancia. Pero lo que a ustedes les parece trivial puede ser muy importante para ellos. Ser “presto en cuanto a oír” no solo implica estar atento a lo que su hijo dice, sino a cómo lo dice. Su tono de voz y su lenguaje corporal les dará una idea de lo que él siente y piensa.
Padres, si no desean que sus hijos consulten sus inquietudes con otros jóvenes, asegúrense de ser accesibles, de saber escuchar. Una adolescente escribió: “En cuanto menciono el nombre de algún chico, mis padres se ponen nerviosos. Entonces yo también me pongo nerviosa y se me quitan las ganas de seguir hablando”. Otra joven se expresó así: “Muchos adolescentes desean que sus padres los aconsejen, pero si los padres no los toman en serio, van a buscar a alguien que sí lo haga, aunque tenga menos experiencia”. Si están dispuestos a escuchar con comprensión a sus hijos sin importar cuál sea el tema, probablemente ellos les abran su corazón y acepten su guía.
Los padres hacen bien en no precipitarse a opinar. Es verdad que no siempre es fácil quedarse callado cuando un hijo cuenta algo preocupante, pero es importante escucharlo atentamente antes de responder. Si usted mantiene la calma, no solo captará mejor lo que oiga, sino que sus hijos seguirán hablando. Para ofrecer ayuda, es indispensable que tenga el cuadro completo. Los padres amorosos usan los oídos para entender a sus hijos y la lengua para curarlos.
Por eso, queridos padres e hijos, no se desanimen si la comunicación en su familia no es tan buena como quisieran. Sigan luchando por mejorarla.
El amor tiene mucho poder. Sigan cultivándolo, y la comunicación florecerá para la alegría de su familia.
