los Bomberos más antiguos de México.

El cuerpo de bomberos de Guadalajara México fue constituido oficialmente. Así lo indica un acta de 1864, misma que podría cambiar la historia.

Históricamente se ha señalado que el primer cuerpo de bomberos en México es el de Veracruz, creado como tal el 22 de agosto de 1873; sin embargo, en los archivos del gobierno de Guadalajara se localizaron actas de sesiones de cabildo, que datan de ese año, en las que se aprueba la constitución de la Unidad de Bomberos de Guadalajara y su reglamento.

Según el acta, de la que El Diario NTR posee una copia, el señor Chávez, comisionado especial, presentó el 26 de noviembre de 1864 un proyecto que reglamenta el uso de la bomba de incendios, además de un dictamen que certifica las siete bases del reglamento en el que se establece “una compañía que se denominará Bomberos de Guadalajara”.

El proyecto, que fue aprobado en dictamen en sesión plena ordinaria por el prefecto municipal de Guadalajara, norma en siete puntos la operación del cuerpo de bomberos que podría ser el más antiguo de todo México; esto a seis meses de que Maximiliano de Habsburgo tomó el trono como segundo emperador de México, a un año de la guerra franco-mexicana y mientras se reelegía Abraham Lincoln como presidente de Estados Unidos.

En el primer punto se habla del nombramiento del encargado del resguardo del equipo y el comisionado especial que “tiene la bomba de incendios lista para servir con ella en las casas, y en virtud de este encargo, alistará a todos los cargadores de esta ciudad”.

En el segundo indica que el mismo comisionado reglamentará sus servicios diarios por fracciones de 10 o cinco hombres, según lo estime conveniente, y que la bomba “seguirá situándose en el Portal de San Miguel, llamado también El Quemado, donde estará y la tendrán preparada para llevarla a donde se necesite”.

Para ello, según el siguiente punto, “todos los cargadores que forman la compañía de Bomberos estarán en obligación de ocurrir al toque de campana al lugar del incendio para hacer el servicio que se les designe”.

Se le dio tal importancia a la nueva encomienda, que para evitar errores y fallas de la bomba de incendios se reglamentó su uso, no sólo para el fin que fue adquirida, sino para ser utilizada todos los sábados para “limpiar y regar con ella los árboles de la Plaza de Armas, para que de este modo se vea que sí está al corriente para el servicio”.

Además, se dejó fe de la publicación de este reglamento en el periódico oficial, en el que se publicó además “un aviso para que todos los habitantes de esta ciudad sepan el punto a donde pueden solicitar este auxilio”.

En cuanto a los individuos matriculados en la compañía de Bomberos de Guadalajara, se estableció que quedaban “exceptuados de toda carga concejil y se les dará para que lo acrediten un diploma firmado por el prefecto municipal y el comisionado”.

“Leídas las siguientes bases, fueron tomadas en consideración habiéndose pasado a discutirlas, fueron aprobadas en lo general y después se procedió a su discusión y votación especial”, señala el acta del siglo 19.

En la misma acta de la sesión ordinaria se da cuenta, además de los asuntos tratados, las multas a dos regidores que faltaron a una sesión extraordinaria sin justificación y los oficios de otros tres regidores que no asistieron, pero que “explicaron justos motivos que tuvieron para no asistir”, la pretensión de dictaminar las medidas concernientes para que los expendios de carne usen las balanzas o “fieles comunes, así como también del marco de pesos acostumbrados”, y la multa a un proveedor de comida para presos por sus faltas cometidas.

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